El dormitorio es un lugar de relax. Los colores, los olores, la temperatura ambiente y el orden son fundamentales para descansar bien. Nada más lindo que llegar a la cama y sumergirnos en unas sábanas suaves y acogedoras, con olor a limpio y sin ninguna arruga.
¿Cómo cuidar la ropa de cama?
Es importante aclarar que la higiene de la cama no se limita solo al cambio de sábanas, sino que también comprende verificar el estado del colchón, limpiar el cubre colchón (quitar las manchas), lavar las frazadas y los edredones regularmente y, también, prestar especial atención a la limpieza de las almohadas. (las almohadas se lavan, sí). La idea es eliminar ácaros, moho, virus y bacterias.
De par en par
Para mayor comodidad, siempre es aconsejable tener un par de cada cosa. En el caso de las sábanas, por ejemplo, con dos juegos de buena calidad alcanza. Serán las más duraderas y, si las cuidamos como corresponde, siempre parecerán nuevas.
Antes de comprar
Cuando adquirimos un juego de sábanas lo ideal es que podamos elegir una tela de buena calidad. Poliéster, lino, algodón, percal, seda, satén, son algunas de las mejores posibilidades. Es importante, también, considerar el número de hilos que tienen (entre 200 y 400 hilos es lo ideal). A mayor cantidad de hilos, más suavidad y resistencia.
Sábanas de algodón
Uno de los materiales más adecuados para usar durante las cuatro estaciones, es el algodón. Es fresco y ligero para el verano y suave y cálido para los días de invierno. Absorbe la humedad, es antialérgico y suave al tacto. El algodón egipcio y el algodón pima son los de mayor calidad. Una opción interesante y bastante asequible, es la mezcla de algodón y poliéster.
Lino
Las sábanas de lino se vuelven más suaves con cada lavado; son transpirables, absorbentes de humedad e ideales para los climas cálidos.
Sábanas de microfibra
Están confeccionadas con fibras sintéticas a partir de distintos materiales, principalmente poliéster. Garantizan sensación agradable al tacto; son ligeras y transpirables y se las llama las sábanas del futuro. Están diseñadas para resistir las arrugas y las manchas. Son más suaves que las de algodón, pero menos duraderas y su precio es muy asequible.
Frecuencia de cambio
La frecuencia de cambio de las sábanas debe ser semanal. Es también más fácil lavarlas si se mantiene esa frecuencia.
¿Cómo podemos cuidar las sábanas?
Antes de lavar las sábanas (y también el resto de la ropa de cama) es preciso consultar con la etiqueta. Recordemos que el agua fría no elimina ácaros ni bacterias.
El algodón puede lavarse con agua caliente a 60 grados ya que este tipo de tejido no padece las altas temperaturas. En cambio, el satén y el tejido sintético, simples de limpiar, necesitan un lavado corto en 30 grados. Si seguimos las instrucciones de cada tipo de tela, quedarán como nuevas luego de cada lavado.
¿Cómo lavar las sábanas para que queden suaves?
Cada prenda tiene sus instrucciones precisas de lavado, pero hay algunos consejos aplicables a todos los tejidos.
No llenar el tambor hasta el tope: la máquina lavadora sufriría y las sábanas no se limpiarían bien (especialmente las de algodón).
No excederse con el detergente: pueden quedar restos en las sábanas, que, a la larga las perjudican.
Si hay manchas, tratar de sacarlas con un quitamanchas antes de sumergirlas en el lavarropas.
Una opción práctica y eficiente es usar una mezcla casera de vinagre blanco y agua para desmanchar.
Usar un detergente suave y libre de blanqueadores agresivos y de cloro. El detergente suave es menos abrasivo.
No usar lejía ni productos químicos fuertes porque pueden decolorar y dañar las fibras.
Dosificar el suavizante, o, en su defecto, evitarlo: pueden quedar restos en las sábanas y afectar su textura.
Lavar, siempre, en modo delicado: el programa suave reduce la fricción y el desgaste de las fibras asegurando condiciones óptimas para las sábanas.
Elegir la temperatura del agua también es importante. Cada tela tiene una composición diferente y su tolerancia a la temperatura del agua no es la misma. Por ejemplo, la seda se lava a 30 grados mientras que el algodón a 90 y las sábanas sintéticas pueden hacerlo en 40.
No mezclar con otras ropas: de esta manera se evitará pelusas (las sábanas pueden recoger hilos de otras prendas) y los colores no se desteñirán.
¿Cómo evitar que se hagan “pelotitas”?
Las sábanas con pelotitas son extremadamente incómodas, pero no dejan de ser un problema común que se ocasiona porque no se cumple con las recomendaciones de lavado. Ocurre porque las fibras se frotan entre sí formando pequeñas bolitas.
¿Cómo evitar que se encojan?
Si usamos secadora es importante que las retiremos antes de estar totalmente secas así se evita que el calor excesivo haga de las suyas.
¿Cómo quitar los ácaros?
Un enjuague con vinagre es ideal para remover gérmenes y ácaros.
Consejos de secado
Lo ideal es secar la ropa al aire libre. El secreto para que no se arruguen es tenderlas bien estiradas en las cuerdas sujetándolas con broches de plástico (los de madera dejan marcas). En el caso de no tener demasiado espacio, se pueden tender dobladas. El efecto será el mismo. Si son de colores intensos, se debe evitar el sol fuerte.
Si se usa secadora, se recomienda no mezclarlas con otras prendas y sacarlas antes de que estén totalmente secas para airearlas un rato antes del guardado.
Consejos de planchado
Las sábanas pueden cepillarse para quitar pelusas y añadirles unas gotas de aceite aromático para que huelan aún mejor.
Antes del planchado, es importante seleccionar la temperatura adecuada para cada tejido; por ejemplo, si son totalmente de algodón o de lino, la plancha debe tener una temperatura alta. La seda y los tejidos sintéticos necesitan ser planchados a temperatura baja. Las fibras sintéticas, con un buen doblado pueden prescindir de la plancha porque son resistentes a las arrugas.
¿Cómo mantener limpias las sábanas?
Para guardarlas de manera tal que permanezcan limpias, frescas y sin arrugas, es necesario que estén completamente secas (para evitar la formación de moho) y que se las almacene en un armario bien aireado y seco. Una buena idea es guardarlas dobladas dentro de una de las fundas de las almohadas.
Conclusiones
La correcta higiene de nuestra ropa de cama es fundamental para mantener un buen ambiente en nuestra habitación y para descansar bien. Un ambiente limpio y ordenado es garantía de buena salud y de bienestar general.



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