Lucas Ezequiel Unzeta (18) fue sentenciado a pasar seis meses en el Complejo Esperanza por el homicidio de su cuñado, Eduardo Ferreyra.
El crimen ocurrió el 6 de octubre de 2024, cuando el imputado (por entonces de 17 años) apuñaló por detrás a la pareja de su hermana en la vía pública, sobre la ex ruta pesada.
Unzeta fue detenido y estuvo un mes en el Complejo Esperanza para menores, en Córdoba, quedando luego en libertad pese a los constantes reclamos de los familiares y amigos del asesinado. En octubre de este año el joven fue nuevamente aprehendido cuando intentaba robar en un campo siendo ya mayor de edad.
El juicio por el homicidio de Ferreyra comenzó ayer y fue a puertas cerradas. Por haber sido menor de edad cuando cometió el crimen, no fue juzgado por la usual Cámara del Crimen; el rol correspondía a la jueza de Niñez, Adolescencia, Familia y Penal juvenil, Nerina Gamero, pero como esta se apartó se hizo cargo la jueza de Control Soledad Dottori.
Unzeta fue defendido por los letrados Teodora Perassi y Adrián Brochero, quienes sostuvieron que su defendido actuó en legítima defensa ya que su hermana sufría violencia de género. Tanto la fiscal Companys como la querella a cargo del Dr. Alejandro Bianco pidieron la pena máxima.
Si bien el Tribunal lo encontró culpable de homicidio, por haber sido menor al momento del hecho sentenció al imputado a pasar seis meses en el Complejo Esperanza para menores como primera parte de un tratamiento socioeducativo.
Luego pasará seis meses en libertad bajo supervisión judicial, y en diciembre de 2026 debería realizarse una nueva audiencia.
“Resulta inadmisible y reviste una gravedad institucional extrema que, habiéndose reconocido en la audiencia la participación del imputado Lucas Ezequiel Unzeta, asesino confeso, en un intento de robo a mano armada en zona rural siendo ya mayor de edad, se le otorgue lo que pretenden llamar una ‘oportunidad de inserción'”, comunicaron los allegados de Ferreyra luego de la sentencia.
“Esta no es una primera oportunidad; el imputado ya gozó de un tratamiento tutelar en el Complejo Esperanza por el homicidio de Eduardo Ferreyra, el cual resultó un fracaso absoluto a la vista de sus actos posteriores. Otorgar una libertad supervisada a quien, habiendo matado, reincide en delitos violentos con armas, no solo es una injusticia para la memoria de la víctima, sino que representa un peligro real y concreto para mi familia y para toda la comunidad de Villa María”, agregaron.
“Esto deja una ‘marca’ legal: si algo llega a pasar, las juezas Dottori y Gamero serán responsables por haber ignorado el peligro que ellas mismas admitieron en el juicio de Eduardo Ferreyra”, concluyó el mensaje de los familiares y amigos.
Cabe recordar que Lucas es además hijo de Darío Unzeta, el hombre asesinado en el barrio Botta por Benjamín Cativelli el 27 de mayo de 2024. En esta misma cuadra, fue protagonista poco tiempo después de una riña con policías que terminó con dos agentes imputados (Vílchez y Pucci) por dispararle en la cara a Joel Pedroso.
Tanto Lucas Unzeta como Pedroso fueron testigos claves en el homicidio de Darío, y brindaron testimonio en el juicio que condenó a Cativelli a 10 años y 8 meses de prisión en septiembre de este año. Otro testigo clave fue Eduardo Ferreyra, quien no llegó a declarar en el juicio justamente por haber sido asesinado por su cuñado.
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