En la tercera jornada del juicio por el crimen de Natalia Mariani, el fiscal de Cámara Francisco Márquez presentó su alegato.
Durante casi cuatro horas, el representante del Ministerio Publico Fiscal recorrió distintos testimonios y evidencias para demostrar premeditación en ambos acusados.
Recordamos que Gino y Hernán Ferrari, hijo y ex marido de Natalia, llegaron al juicio imputados por homicidio calificado por el vínculo y codicia.
Según la investigación del fiscal Bosio, ambos planearon el hecho y Gino lo ejecutó. Durante el debate el hijo reconoció el crimen pero dijo que actuó fuera de sin premeditación, y exculpó a su padre. Hernán por su parte declaró en el mismo sentido, diciendo que decidió encubrir a su hijo cuando este le contó lo sucedido.
Lejos de coincidir, Márquez redobló la apuesta y cambió la acusación a homicidio triplemente calificado, agregando la calificación de violencia de género y convirtiéndolo en un femicidio. También agregó robo.
Según argumentó, además de los fines codiciosos hubo componentes machistas de parte de ambos acusados. La pena solicitada (no cabe otra para esta calificación) es cadena perpetua.
Márquez rescató distintos testimonios de testigos, como una ocasión en la que una amiga escuchó a Hernán decir «la voy a pelar como a una banana, le voy a sacar todo», refiriéndose a Natalia.
«Natalia se negó a repartir la herencia, y padre e hijo se dispusieron a matarla. Él estaba divorciado y no heredaba nada, pero su hijo e hija menor de edad sí, y él iba a ser el administrador de esta última», sostuvo Márquez.
El fiscal de Cámara consideró que la premeditación se confirma con una serie de indicios, como el intento de comprar una peluca, que Gino fuera «disfrazado» (presuntamente con una peluca y con campera en una noche calurosa), el hecho de que hiciera copia de una llave del tipo que se usaba en la puerta de la víctima, la atención a las cámaras de seguridad, entre otros.
También contó que las pericias psiquiátricas arrojaron que ambos son imputables, pero que demostraron frialdad y falta de empatía; insistió con que Hernán manipuló toda la vida a Gino: «Le metiste toda la mugre que se le puede meter a un hijo para que ese chico odie a la madre, desde chiquito», le dijo al imputado.
También se refirió a la prueba incorporada a raíz de las conversaciones de Gino con su ex novia, una mujer de Buenos Aires que vino a vivir un tiempo a Villa Nueva. Esta habría sido abusada por el joven y desde entonces lo manipuló y extorsionó, pidiéndole dinero todo el tiempo y presionándolo. En total le pidió una casa, un jeep, un iPhone, un negocio, entre otras cosas, lo que habría desesperado a Gino.
Pero el dinero no fue toda la causa según Márquez: «Existe motivo económico y emocional. Como buenos machistas la descalifican por ejercer su libertad».
Esta tarde continuarán los alegatos, siendo los restantes los de la querella (el Dr. Antonio Alarcos representa a Lucía Ferrari, hija de Natalia), la asesora letrada Dra. Ivana Castoldi defendiendo a Gino y el Dr. Joaquín González defendiendo a Hernán.
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