Afecta a 1 de cada 10 mujeres en edad reproductiva y suele diagnosticarse en etapas avanzadas. Desde Grupo Roentgen explican cuáles son los síntomas, por qué se subestima y la importancia de consultar a tiempo.
La endometriosis afecta a 1 de cada 10 mujeres en edad reproductiva, pero sigue siendo una enfermedad poco visibilizada y, en muchos casos, diagnosticada en etapas avanzadas.
Desde Grupo Roentgen, el ginecólogo Jeremías Jordan explicó por qué es clave detectarla a tiempo y qué rol cumplen los controles.
Se trata de una enfermedad crónica y benigna que se produce cuando el tejido endometrial —el que recubre el interior del útero— crece fuera de él, pudiendo localizarse en ovarios, trompas de Falopio e incluso en otros órganos.
“Ese tejido responde a los cambios hormonales del ciclo menstrual, lo que genera inflamación, sangrado y dolor”, explicó Jordan. Con el tiempo, esto puede derivar en adherencias y complicaciones que impactan directamente en la calidad de vida.
Síntomas que se normalizan y retrasan el diagnóstico
Uno de los principales problemas de la endometriosis es que “muchos de sus síntomas se naturalizan”, lo que retrasa la consulta médica.
El dolor es el signo más frecuente, pero no el único. Entre los principales síntomas se encuentran:
- Dolor menstrual intenso (dismenorrea) que no responde a analgésicos comunes
- Dolor pélvico crónico, incluso fuera del período menstrual
- Dolor durante las relaciones sexuales
- Molestias al orinar o evacuar durante el ciclo
Además, una de las consecuencias más relevantes es la dificultad para lograr un embarazo.
“Muchas pacientes creen que lo que les pasa es normal. No consultan o no lo mencionan, y eso retrasa el diagnóstico”, advirtió el profesional de Roentgen.
Un diagnóstico complejo que muchas veces llega tarde
El especialista de Roentgen señala que la endometriosis está subdiagnosticada, lo que implica que en numerosos casos se detecta cuando ya existen complicaciones.
Esto se debe a una combinación de factores: falta de información, normalización del dolor y la propia dificultad diagnóstica de la enfermedad.
Por eso, el control ginecológico anual es fundamental. “En una paciente sana, la consulta debería ser al menos una vez al año. Ahí podemos indagar sobre el ciclo menstrual y detectar signos que orienten el diagnóstico”, explicó Jordan.
Dentro de los estudios que permiten avanzar en la detección se encuentran:
- Ecografía transvaginal
- Resonancia magnética en casos más complejos
El diagnóstico definitivo se realiza mediante laparoscopía, una cirugía mínimamente invasiva que permite observar directamente las lesiones.
En este contexto, Grupo Roentgen cuenta con un Circuito Integral Ginecológico que permite abordar la patología de manera completa, desde la consulta inicial hasta estudios de mayor complejidad.
Este enfoque permite orientar el diagnóstico y acompañar a las pacientes en cada etapa del proceso, algo clave en una enfermedad que muchas veces avanza en silencio.
En casos más complejos, donde hay compromiso de otros órganos, el tratamiento requiere un abordaje interdisciplinario con otras especialidades.
Tratamientos y calidad de vida
Si bien la endometriosis no tiene una cura definitiva, existen tratamientos que permiten reducir los síntomas y mejorar la calidad de vida.
El abordaje es individualizado y puede incluir:
- Analgésicos y antiinflamatorios
- Tratamientos hormonales
- Terapias más específicas en casos severos
“Es una enfermedad crónica, pero se puede disminuir mucho su impacto con un tratamiento adecuado”, señaló Jordan.
Desde Roentgen insisten en un mensaje claro: no naturalizar el dolor y consultar a tiempo.
Detectar la endometriosis en etapas tempranas permite no solo aliviar los síntomas, sino también prevenir complicaciones y preservar la fertilidad.
La clave está en la información, los controles y un diagnóstico oportuno frente a una enfermedad que, aunque frecuente, todavía necesita mayor visibilidad.
