La Cámara del Crimen de Villa María condenó hoy a cinco jóvenes por vender droga en el patio de los monoblocks del barrio Los Olmos.
Los juzgados fueron los hermanos Lautaro Ezequiel y Pablo Elías Arrieta (23 y 21), Ever Suárez Rocha (21), Álvaro Daniel Tulis (27) y Gerardo Nahuel López (28), quienes llegaron a juicio acusados por el fiscal de Lucha contra el Narcotráfico, Walter Gesino, por “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización doblemente agravado por la participación de dos o más personas y cometerse en un espacio público”.
Según la investigación de Gesino, “Limón” López era el líder de la organización, quien se encargaba de conseguir la droga y pagarle a los proveedores, mientras que el resto y él incluído se dedicaban a la venta y fraccionamiento en “la plaza” de los monoblocks.
Los hechos habrían ocurrido entre el 30 de noviembre y el 27 de diciembre de 2023. Cuando se los detuvo, se les secuestraron 118,3 gramos de cocaína y 3,8 gramos de marihuana que llevaban encima.
Todos los imputados son de Villa María y viven en Los Olmos, la mayoría en los monoblocks, y admitieron consumir diariamente cocaína y marihuana, salvo Tulis que vive en el barrio Lamadrid y dijo solo consumir marihuana.
También todos declararon que compraban y vendían estupefacientes, pero que lo hacían por su cuenta y no en sociedad tal como se los acusó. Ninguno de ellos tiene condenas previas.
En su alegato, el fiscal de Cámara Francisco Márquez sostuvo la acusación sobre venta de estupefacientes (admitida por los propios imputados) pero descartó la existencia de los agravantes.
El representante del Ministerio Público Fiscal argumentó que la mencionada “plaza” de los monoblocks no es un espacio público tal como lo es un parque, sino que es el patio interno y espacio en común de las edificaciones.
Además dijo que no está acreditada la sociedad entre los imputados. Para ejemplificar, citó a los “arbolitos” que venden dólares en la calle Florida, en Buenos Aires. Estos se encuentran en el mismo lugar cometiendo la misma actividad por momentos ilegal, pero cada uno por su cuenta, sin connivencia.
Teniendo en cuenta la juventud y la colaboración prestada al reconocer que vendían droga, Márquez pidió 4 años de prisión para todos por “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización” (pena mínima).
En defensa de los hermanos Arrieta, la Dra. Florencia Vottero dijo coincidir en todos los aspectos con lo planteado por el fiscal de Cámara. “El secuestro de los celulares fue lo que hizo saber que la venta era de forma individual. No es una plaza, es el espacio común de un conglomerado habitacional”, sostuvo.
El Dr. Eduardo “Tati” Rodríguez, defensor de Nahuel López, coincidió con Márquez sobre la quita de los agravantes, pero pidió que no se decomise el automóvil que usaba su defendido ya que justamente con el cambio de acusación “se pierde la esencialidad del vehículo para cometer el delito”.
En el mismo sentido alegaron la Dra. Analía Nicolli y el Dr. Marcelo Silvano, defensores de Eber Sánchez y Daniel Tulis respectivamente, quienes dijeron coincidir con el cambio de calificación y pidieron que no se decomisen las motocicletas que los acusados usaban.
Nicolli dijo por ejemplo que la moto ni siquiera era de su defendido sino de la hermana, y que estaba en el lugar del hecho (patio interno de los monoblocks) porque no hay otro lugar donde dejarlas.
Silvano destacó además “la falta de reincidencia, siendo el primer delito, y la pobreza”. “Están tratando de ver cómo ganar un peso. Los narcotraficantes en serio utilizan a estos pobres pibes para ganar dinero con sus cabezas”, sostuvo.
Ninguno de los imputados habló al momento de ejercer su derecho a la última palabra. Finalmente el juez Félix Martínez los sentenció a todos a cuatro años de prisión por el mencionado delito, sin los agravantes pedidos por el fiscal Gesino, y ordenó también la decomisión de todos los vehículos que se mencionaron.
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