Nahuel Durán, de 16 años, perdió la vida el pasado 1 de noviembre en Avenida Carranza, Villa Nueva, tras ser atropellado por una camioneta Sandero alrededor de las 4:30 de la madrugada. El adolescente circulaba en moto junto a un amigo, quien sufrió lesiones leves, mientras que Nahuel falleció casi de inmediato, incluso antes de la llegada de la ambulancia, pese a los intentos de asistencia inicial por parte de paramédicos que circulaban en otro vehículo al momento del hecho.
En diálogo con este medio, Franco Durán, padre de Nahuel, expresó su profundo dolor y exigió justicia: “El 1 de noviembre Agustín Sena destruyó una familia. Según testigos venía alcoholizado, a alta velocidad, corriendo una picada. Dejó a un bebé de cinco meses sin su papá y a toda una familia destrozada”. También reclamó la ausencia de cualquier gesto humano por parte del joven imputado o su familia: “Ni siquiera levantaron un teléfono para dar sus condolencias. Eligieron esconderse. Si fue tan hombre para salir a tomar y correr una picada, también debería serlo para afrontar lo que hizo”.
De acuerdo a lo relatado por su padre, que hizo una reconstrucción del hecho gracias a quienes acompañaban a su hijo y a otros testigos que estaban en el momento del siniestro, Nahuel ya estaba cruzando antes del cambio de semáforo, que aún lo favorecía, cuando la camioneta lo embistió a alta velocidad. La causa es llevada adelante por la Fiscalía de Instrucción de 1° turno, a cargo de la Dra. Silvina Maldonado, con intervención de la secretaria Eugenia Barra. La indagatoria al joven imputado se realizó días atrás y los abogados de la familia Durán, Yamila Calderón y Javier Marcos, ya cuentan con acceso al expediente para avanzar con el proceso judicial.
Un punto que también genera indignación en los familiares es la falta de funcionamiento de las cámaras de seguridad instaladas en la zona de la avenida de Villa Nueva, lo que calificaron como “una vergüenza”, dado que podrían haber aportado registros determinantes para la investigación. Aunque fortuitamente una de las cámaras logró captar el trágico momento y ya estaría en manos de la justicia como prueba incisiva en el juicio.
Visiblemente afectado, Franco relató que está atravesando un proceso psicológico y emocional devastador: “Estoy mal, muy mal. Nos arruinó la vida completa. Mis otros hijos están destruidos, todos lo estamos. Se vienen las fiestas, el cumpleaños de Nahuel, y es muy difícil”. Agregó que confía en que la Justicia avance sin influencias: “Espero que no se archive nada, que no ensucien la causa por más apellido o plata que tengan. Él mató a una persona y sigue su vida como si nada. No puede quedar así”.
La familia y amigos pintaron recientemente la estrella amarilla en homenaje a Nahuel y continúan reclamando que el proceso judicial avance para que haya una condena acorde a la gravedad del hecho. “Solo queremos justicia. Que pague por lo que hizo”, cerró Franco.

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