Lucía Ferrari, hija de Natalia Mariani y querellante en la causa por el asesinato de su madre, ejerció su derecho a la última palabra.
La joven dijo no tener dudas de que su padre y hermano, Hernán y Gino, la mataron de forma premeditada. Además contó que en un intervalo del juicio fue a un bar y se pidió una Coca-Cola; cuando la moza se la trajo, la etiqueta tenía el nombre Natalia.
También tuvieron su última palabra ambos imputados: Gino pidió perdón y dijo estar arrepentido de su accionar, y siguió sosteniendo que nada de lo que sucedió fue planeado y su padre no tuvo nada que ver.
En cuanto a Hernán, en la misma línea pidió perdón por los problemas causados pero reafirmó que su único delito fue intentar ayudar a su hijo encubriéndolo, negando la premeditación y la codicia.
“Yo voy a estar del otro lado del muro pero no te voy a soltar la mano nunca”, le dijo a Gino en caso de que el jurado decida absolverlo.
Las posibilidades son: cadena perpetua o 18 años para el hijo de Natalia, y cadena perpetua o absolución para su ex marido.
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Juicio por Natalia Mariani: la querella también pidió perpetua para ambos
Las declaraciones de Gino y Hernán Ferrari
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