“Las problemáticas vinculadas a la alimentación en la infancia no solo crecen en número, sino que también en las maneras que son abordadas desde una perspectiva diferente”, planteó la Licenciada Ivana Bonetto, especialista en nutrición pediátrica, a partir de su experiencia en consultorio en Roentgen, donde identifica una transformación en la manera de intervenir frente a estos cuadros.
Entre los principales motivos de consulta, señaló la selectividad alimentaria, la constipación y el aumento de casos de sobrepeso y obesidad infantil. Sin embargo, más allá del diagnóstico, lo que destaca es el cambio en el enfoque: “Hoy no se habla de poner a los niños a dieta, sino de acompañarlos. Son pacientes en crecimiento y el trabajo necesariamente incluye a todo su entorno familiar”, explicó.
Este abordaje implica dejar atrás prácticas restrictivas para avanzar hacia una modificación de hábitos sostenida en el tiempo, donde la familia cumple un rol central. Bonetto remarcó que uno de los principales desafíos actuales es el alto consumo de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas, en detrimento de opciones más saludables como frutas, verduras y agua. “Corrigiendo esos patrones se logran mejoras importantes en distintos cuadros”, afirmó.
A su vez, subrayó la importancia de la interdisciplinariedad en el tratamiento, articulando con pediatras, psicólogos y terapistas ocupacionales para abordar cada caso de manera integral. Este enfoque resulta especialmente relevante en niños neurodiversos, particularmente dentro del espectro autista, donde la selectividad alimentaria suele presentarse de forma más extrema.
La profesional que se desempeña en los consultorios de Roentgen explicó que no se trata de imponer cambios bruscos, sino de trabajar de manera progresiva y sostenida. “Son procesos más lentos, donde hay que respetar los tiempos del niño y acompañar también a la familia. Muchas veces el abanico de alimentos es muy reducido y cualquier modificación requiere estrategias específicas”, señaló.
Además, indicó que algunas tendencias como las dietas sin gluten o sin caseína no cuentan con evidencia concluyente y no siempre son aplicables, ya que pueden limitar aún más las opciones disponibles.
Remarcó que otro de los factores que incide en este escenario es el sedentarismo. “Hay un cambio en las rutinas: menos juego al aire libre y más tiempo frente a pantallas, algo que ya se naturalizó pero que tiene impacto directo en la salud”, advirtió.
Finalmente, Bonetto destacó que este cambio de paradigma también se refleja en una mayor detección temprana de estas problemáticas. La aparición de conductas como la neofobia alimentaria o trastornos de la conducta alimentaria en edades cada vez más bajas obliga a intervenir antes y con estrategias más integrales. “El objetivo ya no es restringir, sino acompañar procesos y construir hábitos saludables que puedan sostenerse a lo largo del tiempo”, concluyó.
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